¿Y la naturaleza qué? Un mural que invita a mirar, sentir y actuar

Si caminas con atención por las calles de La Candelaria, seguramente habrás notado una nueva obra que florece entre el concreto y la historia del centro de Bogotá. Frente a Donde Ceci, un gran mural lleno de color, vida y simbolismo nos lanza una pregunta tan sencilla como urgente: ¿Y la naturaleza qué?

La obra, realizada con técnica expresionista y pinturas amigables con el ambiente, fue creada por el colectivo Traveling Gallery Colombia junto a una artista invitada. Más que una intervención artística, es una invitación a recordar que Colombia es uno de los países más biodiversos del planeta y que el cuidado de la naturaleza también es una responsabilidad urbana.

El artista Juan Sebastián Prado Pérez dio vida a algunas de las especies más emblemáticas de nuestra biodiversidad: el jaguar, el felino más grande de América y uno de los grandes guardianes de los bosques; el oso andino, único oso nativo de Suramérica y habitante de los páramos; el delfín de río, símbolo de los ecosistemas amazónicos; y la tortuga Caná, una de las tortugas marinas más grandes del mundo y actualmente amenazada por múltiples factores ambientales.

Así mismo, los artistas Maicol Garzón y Julieth Barragán creamos a punta de brocha los ecosistemas que sostiene la vida de estas especies: páramos, bosques, ríos y un cielo vibrante que conecta los distintos ecosistemas del país. Entre la vegetación aparecen palmas, plantas nativas y frailejones, guardianes silenciosos del agua.

Los frailejones son una de las especies más extraordinarias de Colombia. Crecen aproximadamente un centímetro por año y tienen la capacidad de capturar y almacenar agua de la neblina, actuando como verdaderas esponjas naturales que abastecen fuentes hídricas fundamentales para millones de personas. No es casualidad que aparezcan en este mural: Colombia alberga cerca del 50 % de los páramos del mundo y posee el Páramo de Sumapaz, considerado el más grande del planeta.

La artista invitada Mildreth Arboleda aportó una imagen cargada de esperanza: árboles llenos de vida y unas manos que sostienen semillas del territorio, recordándonos que el futuro ambiental también se cultiva desde las acciones cotidianas.

Cada pincelada de este mural fue pensada desde el amor por la naturaleza y la convicción de que el arte puede ayudarnos a reconectar con aquello que muchas veces damos por sentado: el agua que bebemos, el aire que respiramos, los alimentos que consumimos y los ecosistemas que hacen posible nuestra existencia.

La obra fue realizada por encargo de WWF Colombia, organización que trabaja por la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible. A propósito de esta iniciativa, conversamos con Alejandra Medina, profesional de WWF Colombia, sobre el papel del arte en la construcción de conciencia ambiental.

El arte como diálogo en el espacio público

Para Alejandra Medina, una pintura en el espacio público logra algo que muchas campañas tradicionales no consiguen: acercar a las personas a una conversación común.

“Una intervención en calle hace cercanos los diálogos, genera comunicaciones. El espacio público permite, mediante una intervención cultural, involucrar a las personas en la transformación del espacio y al mismo tiempo construir un diálogo sobre lo que la campaña quiere transmitir. Democratiza que cualquier persona pueda apreciar, ver y hacerse preguntas a través del color y la imagen de un mural.”

Transformar la preocupación en acción

Cuando se habla de crisis ambiental, las cifras suelen generar preocupación e incluso angustia. Sin embargo, el arte puede convertir esas emociones en reflexión y participación.

“Cuando hablamos de naturaleza y de la triple crisis planetaria hablamos de cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. Las cifras generan preocupación ante los efectos de esta crisis. En ese sentido, el arte entra como un catalizador de esa angustia y de esas preocupaciones, ayudándonos a hacernos parte de las soluciones a través de acciones individuales y colectivas. Nos permite ser críticos, ver otras perspectivas y pensar en nuevas formas de actuar, tomar decisiones y votar.”

Recordar que la naturaleza también habita la ciudad

Uno de los mensajes centrales del mural es que la naturaleza no es algo lejano ni ajeno a la vida urbana.

“Pintar especies nativas y naturaleza nos permite hablar de la conservación, de la defensa del territorio y de la educación sobre nuestra biodiversidad. La naturaleza no está fuera de la ciudad ni aislada de nuestra experiencia de vida. Hace parte de nuestra calidad de vida, de nuestra salud, bienestar y seguridad. También está presente en lo que comemos y consumimos. Pintarla es conectar desde la ciudad con la biodiversidad y asumir la responsabilidad de defenderla y conservarla.”

Más allá de la estética

El mural busca despertar preguntas y conversaciones, no quedarse únicamente en la contemplación visual.

“Tiene una intención de educación ambiental. El arte transforma el espacio público y no está allí solamente para ser apreciado estéticamente. Busca que las personas se hagan preguntas como: ¿Y la naturaleza qué? Genera discusiones, diálogos y reflexiones sobre el estado de esas especies, de esos ríos y de esa biodiversidad que vemos representada, así como sobre las acciones necesarias para conservarla o recuperarla.”

Volver a mirar la naturaleza

Frente a una crisis ambiental cada vez más evidente, el arte sigue siendo una herramienta poderosa para sensibilizar y movilizar.

“En medio de la crisis actual el arte nos enseña a tener otras miradas, a conectar los conocimientos, a dialogar entre conocimientos, a conectar con el sentimiento frente a la naturaleza, si bien es una transformación profunda el cómo consumismos, el que consumimos, el cómo votamos, el por qué votamos en unas elecciones, que valor le damos a los alimentos en nuestra vida cotidiana, al agua, al aire limpio, a las fuentes hídricas, a la energía y de donde proviene la energía, como el arte permite eso tan complejo llevarlo a lo estético y a diferentes públicos de una forma muy transformadora, el arte sin duda siempre será un mecanismo de movilización social y de cuestionar temas complejos, entonces sigue y seguirá siendo clave para cambios y transformaciones necesaria, en este caso para la conservación del ambiente.”

¿Y la naturaleza qué?

Finalmente, Alejandra Medina explica que el mural hace parte de una campaña y un manifiesto impulsado por WWF Colombia.

“El propósito de ¿Y la naturaleza qué? es invitar a las personas, especialmente en un periodo de elecciones y debates públicos, a preguntarse cuál es el lugar de la agenda ambiental en las decisiones que tomamos. Queremos que la naturaleza no sea vista como un tema aislado o sectorial, sino como un asunto transversal que atraviesa cualquier decisión pública y colectiva.”

Quizás esa es la pregunta más importante que deja esta obra en medio de la ciudad. Entre edificios, buses y afanes cotidianos, el mural nos recuerda que los páramos siguen produciendo agua, que los bosques siguen regulando el clima, que los ríos continúan buscando su cauce y que miles de especies dependen de nuestras decisiones.

Porque cuando hablamos del futuro, inevitablemente debemos preguntarnos: ¿Y la naturaleza qué?

Pásate por el muro, tomate la foto, ayúdanos a compartir este mensaje y etiquétanos en redes: https://www.instagram.com/travelinggallerycolombia?igsh=MTVkYzA3ZnFucnV0dA==

Para más información:https://www.wwf.org.co/

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